El barco se mueve de a dos

2b55af2b41612a6bab770ab47f95ae81Las relaciones son como un barco. Para que funcionen tienen que remar los dos. Ni cuatro, ni tres, ni cinco porque cuando se suma más gente se pierde el equilibrio. No puede remar mucho uno y el nada o poquito. Si pasa esto el remador se termina agotando, no puede seguir más y resiste ¿Para qué insistir si no hay ganas del otro lado?

Ambos tienen que ponerle fuerza y garra, pelearla contra tormenta, cuando vienen las olas y cuando el mar está tranquilo. A la larga el barco que no avanza se hunde o no llega a destino. Encontrar un compañero compatible no es fácil: algunos se apuran, otros van lento.

Veo muchos barcos varados, quietos, que se quedan porque hay que seguir “ya hay mucho camino recorrido y no vale la pena no seguir adelante”. El problema es que nunca llegan a nada, están pero solo ocupan espacio.

No se dan cuenta que a veces es mejor tirar las esperanzas por la borda, hundirse y esperar otro barco que funcione, que los quiera, que les de balance.

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