Por que mi casamiento no va a ser el mejor día de mi vida

La revista cosmo puede ofrecerte mucho más que consejos de sexo. De vez en cuando comediantes como la neoyorquina Jessi Klein escriben artículos sinceros y divertidos. Por más de que no este ni un poco cerca de mi casamiento, me sentí identificada con varios momentos y cosas mencionadas en este articulo. Como ustedes me caen muy pero muy bien, decidí traducirlo y subirlo a este pequeño espacio. Espero que les guste y haga reflexionar tanto como a mí.

Antes de empezar, les comparto el link del artículo original: http://www.cosmopolitan.com/sex-love/relationship-advice/wedding-wont-be-the-best-day-of-my-life?src=spr_FBPAGE&spr_id=1440_24017201

No todas quieren ser princesas por un día

monic

La primera vez que fui a mirar vestidos de novia, me encontré con una corona de oro y diamantes falsos, en la sección de accesorios. No había pista alguna de ironía en algun lugar de esa tienda, así que supongo que de verdad querían que compres y uses esa cosa horrible el día de tu boda.

Nunca podré entender por que alguna novia quisiera verse como un miembro de la familia real de Burger King, pero el hecho de que cosas como esa estén a la venta te avisan que- como te diría The Knot, la revista Brides , Style Me Pretty, y casi todas las películas que protagoniza Kate Hudson – el mejor día de mi vida será el 23 de Noviembre de 2013, el día de mi casamiento. Ahora que estoy planeando mi boda, me encuentro constantemente frente a este dilema ¿Por que dicen que lo mejor de mi vida va a pasar esa fecha? ¿Por que existe la presión de que esa ceremonia va a representar el mayor gozo que jamás experimentare?

Para aclarar: No soy anti-casamientos. En verdad, los amo. Siempre que voy a uno lloro y la paso increíble. Pero a la vez tengo un problema con todos los que te quieren hacer creer que tu casamiento será “el día más feliz de tu vida”. La presión que esta puesta sobre este evento para que sea el alfa y omega de tu completa existencia lo convierte en el “año nuevo nupcial” y todos sabemos lo que pasa en año nuevo: Hacia el final de la noche, te das cuenta que la pasaste bien, pero que serias igual de feliz si te hubieras quedado en casa.

No es que piense que los casamientos- o los matrimonios- sean una decepción. Es simplemente que quiero ver a mi boda como un logro increíble en un camino de logros, que son de alguna manera igual de hermosos y profundos por haberme llevado hasta donde estoy hoy.

Por ejemplo: Encontré fuerza que no sabía que tenia, cuando supere la ruptura con mi novio de la universidad, algo que rompió mi corazón en mil pedazos. Al intentar de no sentirme tan sola, empecé a hacer stand-up, un sueño que tenía de toda la vida. Me anime a presentarme en una noche de “micrófono abierto” de un bar de Manhattan, lo que dos años después me llevo a contarle la historia de mi terrible ruptura a más de 4000 personas en un festival de comedia en Central Park. Fue un logro, casi a mis 30, darme cuenta que necesitaba terapia para lidiar con el hecho de que aunque quería un novio, mi vida era un desastre. Fue un logro cuando pude armar un mueble de Ikea, sin ayuda.

Estoy orgullosa del hecho de que siete años después, conociéndome un poco mejor a mi misma, le haya mandando un mail a mis amigos haciéndoles saber que estaba disponible para empezar a salir con quien se animara a estar conmigo. Así fue como fui a una mágica primera cita con Mike, mi futuro esposo. Desde esa noche, ha habido miles de momentos en nuestra relación en los que desee que mis amigos estuvieran cerca para alegrarse conmigo.

La otra razón por la que no quiero pensar en el día de mi casamiento como la recta final, es por que no quiero pensar que yo o mis sueños están completados. Hay tantas cosas que todavía quiero lograr, alguna de ellas incluyen a Mike y otras son solo sobre mi. Quiero ser una buena madre. Quiero ir a Australia y tomarme esa foto tonta sostenido a un koala que todos los demás se sacan. Quiero escribir una película en la que yo y Clive Owen somos astronautas que se enamoran en una misión a Marte (Admito que lo del koala quizás sea más fácil de cumplir).

Al final del día quiero ver a mi casamiento como una versión más elegante de las marcas de lápiz que hacías en las pared cuando eras chico para ver cuanto estabas creciendo. Ninguna de estas marcas era la mejor (o la peor): Simplemente te representaban a vos, creciendo.

 

 

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